lunes, 11 de agosto de 2008

La chica del bar de Shibuya

El tiempo empezó a cambiar, del más frío de los inviernos que he vivido nunca, por fin empecé a no necesitar el abrigo a según qué horas. Y para celebrarlo, decidí salir a comprar ropa acorde con la nueva temperatura que se empezaba a intuir.

Shibuya está lleno de tiendas, pero después de todos estos meses ya tengo mis preferidas. Sé donde voy a encontrar lo que quiero y aunque me gusta perder el tiempo curioseando, ese día fuí al grano.

En lo que me quise dar cuenta se hizo de noche y el paisaje de la zona cambió radicalmente sustituyendo rayos de sol por neones. Siempre tengo la sensación de que es como otra forma de hacerse de día.

Salí tarde, así que no me apetecía volver a casa tan pronto. Total, nadie me iba a echar en falta y no todos los días se está en un sitio como aquel. Así que me metí en un bar, un irlandés, me senté en una esquina, dejé las bolsas en el suelo y, como tiene que ser, pedí una cerveza negra.

A mi lado había una chica que estaba concentrada escribiendo en un cuaderno. Si bien el sitio no era el mejor, estaba claro que la luz no era ni mucho menos la adecuada, así que su cabeza estaba sumergida entre las hojas, quedando casi a la misma altura que su mano derecha con la que no paraba de escribir, casi dibujar, en perfecto japonés. En aquel momento estoy seguro de que ni siquiera reparó en mi.

Saqué mi teléfono, más por hacer algo que por tener ningún interés en él. Y empecé a navegar entre los emails y mensajes que empezaban a abarrotarlo. Pensé que definían mi vida desde que llegué a Japón, allí estaban las amistades que había hecho, las llamadas que había recibido, mensajes que anticipaban encuentros con personas que unos meses antes no existían.

Alguien me habló. Un chico japonés con traje y pelo largo, lo que le daba un aire de salary man venido a menos, como un niño jugando a ser mayor. No era la primera vez que estaba en un bar y alguien decidía entablar conversación conmigo en inglés. Fue un gesto amable que supe apreciar, así que estuvimos charlando un rato. ¿Qué haces aquí? ¿de dónde eres? ¿por qué zona vives?...

Me llamaron al móvil, y mientras atendía la llamada, vi que el chico empezó a charlar con la que seguía escribiendo a mi lado. Pude ver que esta vez la conversación era en japonés por las pausas solemnes y los asentimientos obligados casi al final de cada frase.

"Este tío está en su salsa", pensé mientras acababa de hablar con el móvil, y reafirmando su innata habilidad, hizo lo que me temía: nos presentó medio en inglés medio en japonés. Incluso mezclando idiomas era capaz de hablar con desparpajo.

Cuando le contó de dónde venía yo, la chica de repente se puso a hablar en perfecto castellano. Resulta que había estado estudiando en Salamanca y que fue una muy buena experiencia que siempre recordaba con cariño.

En algún momento de la conversación, el chico japonés desapareció para volver cinco minutos después con dos cervezas con las que nos invitó antes de dejar el bar.

Estuvimos más de tres horas hablando. A ella le gustó volver a hablar, por fin, en aquél idioma que aprendió y que a duras penas utilizaba, y a mi me gustó escucharlo. Compartimos muchas anécdotas ocurridas en el país del otro, y hasta me enseñó la carta que le estaba escribiendo a su hermana.

La hora del último tren llegó, y fuimos juntos a la estación donde nos despedimos para no volvernos a ver. Al menos por mi parte, supongo que no nos interesaba nada más que una buena conversación, así que supimos olvidar el momento de intercambiar los teléfonos, que nunca pasó.

Ayer volviendo a casa, escuché a una señora hablando en castellano y me vino a la
memoria aquella chica del bar de Shibuya con la que intercambié nostalgia por sonrisas, recuerdos por anécdotas, castellano por japonés... hace ya más de un año.




Añadida al resto de historias que sé que siempre me emocionarán cuando las lea.


domingo, 10 de agosto de 2008

Neki se viene al té

Mi profesora de la ceremonía de té es una amatxu. Aunque creo que no tiene hijos, pero nos trata como lo haría cualquier madre: con mucho cariño. Normalmente vamos directamente desde la oficina, con lo que llegamos a eso de las siete de la tarde no habiendo comido nada desde la una, así que yo personalmente me como a Dios por una pata. Pues bien, todos los días, nos tiene preparada una merienda!, unas veces son rosquillas, otras pan con algo, el último martes hasta mazorcas de maíz y todo!

A mi me tiene pelota. Creo que es porque soy extranjero y parece que no se me da mal, pero el caso es que me mima más que a Michiko y su amiga Rumiko, que vienen conmigo: me ha regalado una taza preciosa, medio bote de matcha y un abanico. Y dice, creo que más por halagarme que otra cosa, que me quiere llevar a Kyoto donde su profesora para que haga una clase con ella y así me pueda ver.

Yo creo que exagera, sólo llevo 5 clases y la mitad de las veces no me acuerdo de qué va después.

Bueno, pues el último martes coincidió que ni Michiko ni Rumiko pudieron venir, así que mientras merendaba lo que me había preparado, hablamos en japonés. Yo le conté lo que buenamente pude, y entre otras cosas le conté que unos chicos de Balmaseda me iban a venir a ver al campeonato de Karate. Que estaban aquí de vacaciones y que era mucha casualidad, que yo estaba muy contento.

Pues cual amatxu que le prepara la merienda a los amigos de su hijo, la profesora les ha invitado a que vengan a la clase de este martes. No se muy bien cómo saldrá, y a mi me da mucha verguenza ponerme el Yukata delante de unos que me pueden vacilar en castellano.. pero a Neki parece que le ha gustado la idea, y se vienen siete gañanes que además son gaijines.

Así que el martes veré a Iñigo, Neki para los blogamigos, que vive en un pueblo a 7 kms del mío, pero nos vamos a conocer a más de 10.000 km de allí.

Qué mundo este...





viernes, 8 de agosto de 2008

¿No queríais vídeos?

Pues tomad vídeos!, aa! no haberme animao, ahora tengo que amortizar la cámara!

A ver si os gusta...










El nuevo edificio de Shinjuku

Hace tiempo que venían construyendo este edificio, que llama bastante la atención. Yo le saqué una foto ahí a medio hacer allá por el año pasado:


Es una escuela de moda y arte, y también galería de arte, así que le pega el diseño que tiene. Parece que casi casi lo tienen finiquitado, ahora se ve así:







Al lado están haciendo una esfera con el mismo diseño, y a alguien se le ocurrio que quedaría bien sacarle una foto, y ponerla en horizontal en todos los vagones de la línea Yamanote. Yo no se qué véis vosotros aquí, pero yo lo veo bien claro!

La foto está borrosa, pero se pongan como se pongan, sacarlo en horizontal con la bola por debajo no ha sido una buena idea!!








Aquí más ikuarquitectura:




jueves, 7 de agosto de 2008

El Ikumapa!



Podéis hacer zoom todo lo que queráis, que es gratis. Además si le dáis a la foto que haya puesto, os abrirá el post contando lo que se me pasó por el garbanzo que tengo por cabeza el día que fui allí.

Contadme si os es útil!



miércoles, 6 de agosto de 2008

El señor del bar y el cocinero de sushi

Era también agosto, aunque unos años atrás y en un lugar muy diferente.

Estaba esperando en un bar a que Bea acabase su entrevista de trabajo. No era la primera en el mismo sitio, cerca de Zamudio, así que sabía que tenía tiempo para tomarme un café y un pintxo, o dos o tres si hiciese falta.

Periódico del día en mano, me senté en una mesa y me dediqué a lo mío durante una media hora, sorbiendo el café con calma entre página y página. Cuando acabé, dejé el periódico en su sitio y sin pensar, llevé la taza de café y el plato desde la mesa hasta la barra del bar, di las gracias y cuando me iba a ir, el dueño me interrumpió:

- Perdona, oye, no se si te lo habrán dicho alguna vez, pero tu eres una gran persona

Yo sorprendido le miro intentando entender la broma, pero su cara era de amabilidad, de sinceridad, no había rastro de ironía.

- No es sólo -continuó- que hayas tenido el gesto de recoger la mesa, sino que hay algo en ti que te hace especial, intenta que no te cambien.

- Ehh, gracias, me has dejado sin palabras...

Él asintió con la cabeza, satisfecho de haberme soltado semejantes palabras y yo me fui sin darle demasiada importancia. Supuse que no había mucha gente por allí que le recogiese la mesa, o quizás no estaba acostumbrado a que le diesen las gracias, o simplemente igual se lo decía a todo el mundo y así se entretenía el buen señor.

La anécdota se perdió entre los recuerdos.

Este sábado, algo así como 4 años después, entré en un restaurante de sushi que hay en Shinjuku. Es de esos en los que la comida pasa en platos por una cinta transportadora, y que te sirves tu mismo pagando después según el color de los platos que hayas escogido. En este restaurante, además, puedes ver al cocinero que está en el medio preparando el sushi y puedes pedirle alguno de los que está en la carta.

A mi me apetecía de natto, así que con una sonrisa nerviosa por no saber si estaba hablando bien en japonés, se lo hice saber. Él asintió riéndose también, quizás sorprendido y me miró como queriendo decirme algo.

Después de dudar por un instante, mira a una chica que hay a mi lado y señalándome con la cabeza intercambian un par de frases. Ella asiente, y ambos se ríen.

Yo me pongo rojo, y sólo acierto a seguir sonriendo por no saber muy bien cómo actuar. Cuando el cocinero entra a por más arroz a la cocina, ella me habla en inglés y me dice:

- He told me that he feels you are a nice person, he doesn't know why, but he told me that. I was so surprised that I just said so!

Yo me quedo sin palabras y relaciono inmediatamente ambos sucesos, me viene a la memoria la cara de aquel hombre del bar, su gesto solemne pero amable, el periódico...

Siento miedo. Acabo la comida, pago y me voy.

Pensando sobre lo ocurrido, sé perfectamente que no soy la persona que ellos creen que soy. No voy por ahí haciendo buenas obras, y tengo millones de defectos. No es eso lo que quiero contar hoy aquí.

Lo que me preocupa de verdad es por qué dos personas que no he visto en mi vida, de dos países totalmente distintos, sintieron la necesidad de decirme lo mismo con tan sólo verme durante unos minutos...

Quizás me vean cara de bueno, no lo sé.

Tengo que reconocer que me halaga.

Aunque me de miedo pensar en ello más de lo debido...



Equilibrador motorizado... equilibrando!

¿Os acordáis que os conté que no se yo cómo hacían para llevar el sushi en la moto y que no llegase hecho un revuelto?

Pues ya me he enterao!

Resulta que con el sistema este, la bandeja queda siempre horizontal aún en las curvas

Esta moto tiene más años que el abuelo de Carracuca, pero ete aquí que el invento todavía funciona

Lo he visto en marcha, y la verdad es que se mueve muy poco, ¡¡qué cosas!!





martes, 5 de agosto de 2008

Hoy me echan por la radio!!


De cinco a seis en el programa Graffiti, en Radio Euskadi. Lo podéis escuchar desde aquí.

¿Cómo saldrá la cosa? Ay ay ay!!!

Actualización:


También me echaron por la radio el





lunes, 4 de agosto de 2008

Shinjuku Golden Gai


Esto que suena a Boris Izaguirre zampándose una manzana en Shinjuku, es una zona que quizás no sea tan famosa como las tiendas de electrónica con las chicas esas dando voces o los rascayús-cieliles, pero que impresiona mucho más y, desdeluego, tiene infinitamente más encanto.

Aunque este hombre se haya cansao de tanto encanto ni encanta

Imaginaos algo así como tres o cuatro calles paralelas con callejones que las unen. Las casas, o barracones más bien, no son de más de dos pisos, tienen más años que las galletas María y además están repletos de baretos donde no caben más de veinte personas juntas.

He estado dos veces, y las dos veces he estado casi sólo, da un poco de miedo

Sobretodo viendo cosas como un chisme de esos de sujetar micrófonos sujetando un paraguas en medio de la calle...

Pero un sitio precioso que hay que visitar echándole un par de lo que haya que echarle!

Dicen por ahí por internet, que es de los pocos sitios donde todavía se puede sentir ese ambiente de los bares de la postguerra donde la señora mayor dueña del local te sirve y te cuida como si estuvieses en su casa, lo que no deja de ser cierto. Y, si tienes suerte, quizás te cuente alguna de las historias de cuando la zona era uno de los mercados negros más florecientes de Tokyo durante el día, y de noche, quizás el germen de todo el desbarajuste de Kabukicho, el llamado barrio rojo.


No quiero ni saberlo

En cada esquina, en cada rinconcito hay algún detalle, algo que lo hace especial

Aunque sea un tenderete con posavasos puestos a secar

O un bar que se llama "Agua de beber"

O mejor aún, "Chiquito"!! Llega a salir Josepo y me estoy riendo tres meses!! Mecaben sotch!

¿Me atreveré a venir de noche?

También cuentan que la clientela es muy habitual, y que un extraño quizás no es bienvenido, o es recibido con desconfianza.

Glups! La foto con más miedo que he sacado en mi vida!

Yo creo que la próxima visita la haré de noche, cuando los bares estén abiertos y haciéndome pasar por un gato, que a esas horas son todos pardos, me atreveré a entrar cámara en mano.

Y puede que ponga todo mi empeño en hablar en japonés para decirles que allá de donde vengo, les haría ilusión que les contase porqué en este rincón tan pequeño, tan especial de Tokyo, hay un tablao flamenco.

Creo que podré empezar diciendo que a mi padre le gusta mucho... por romper el hielo.



Ver mapa en gordo con las ikuexcursiones





El pachinkamiento

¡¡ Prognatis ya tiene el ikukit !!

¡¡Gracias por el post, señor!!

Ya te hemos metido en la lista, otro orgullo más para Ikusuki...
(ay que me pongo tonto, joooo)





Paseando por Yoyogi

Mi primer video con la nueva cámara... no ha quedado mal, aunque para el siguiente intentaré que no se mueva tanto!





domingo, 3 de agosto de 2008

El matsuri de mi barrio pero con la luz dada

Pues eso, que he podido dar un poco la luz en uno de los videos, y ahora, por lo menos, podéis ver a la gente bailando en vez de sólo imaginaroslo:





viernes, 1 de agosto de 2008

La mejor foto de Julio

Miradas estudiadas que aspiran a parecer espontáneas, movimientos que se convierten en gestos, detalles que de tanto ser atendidos se asumen y se suman para intentar conseguir el más bonito de los momentos.

En mi cuarta clase, yo ya llevaba Yukata y alguien supo encontrar mi cámara mientras yo trataba de averiguar qué tenía que hacer después...






Otras situaciones especiales vividas en:





miércoles, 30 de julio de 2008

Mi centro de operaciones

Érase que se era que Flapy publicó el suyo, después vino Ale/Pepino y el balmasedano Neki tampoco se pudo aguantar.

Ya iba siendo hora de poner yo mi centro de operaciones:



Dispositivos:

- Canuto Guiding Device 1.0a
- Lápiz de grafito con función de deshacer con sólo invertir su verticalidad y ejercer presión
- Elemento base de color blanco compatible con el lápiz de grafito en todas sus versiones

Además, como podéis ver en las fotos, justo justo he acabado el proyecto que tenía entre manos llamado The O with Canut Advance Guidance, aunque el resultado no ha sido tan bueno (parece ser que el Guiding Device necesita ser calibrado).

¿Qué os parece? Supongo que sabiendo que estoy en Japón, os esperabáis esta tecnología, pero aún así, no quería dejar de mostrarosla.



Una verbenilla de mi barrio

El domingo, que me fui a dar una vuelta por Shinjuku, como ya sabéis por el edificio ruffleao ese, y llegué tan cansado que me di un baño con agua más bien fría.

Ahí estaba yo remojándome las pantorrillas cuando oigo tambores y música como bastante cerca, casi al lado de casa. Así que salí de la marmita, y me fui camino a Honmonji. Cuando no he andado ni cinco minutos, veo a una madre que lleva a sus dos hijos vestidos con Yukatas todos reguapos por una calle a la derecha donde se intuye que está el lío:


Claro, como era de suponer, la música venía de ahí arriba. Así que allí que me fui, y descubrí un matsuri, una verbenita de barrio con puestos de comida con precios simbólicos como un bol de udón por 50 yenes.

Resulta que mis vecinos más cercanos se juntaron en un templo muy pequeñito, lo llenaron de farolillos, pusieron música y se dedicaron a bailar con sus mejores kimonos.

Yo me puse en una esquina, tratando de no llamar la atención, y me dediqué a observar

Es un baile muy simpático, muy bonito, y verles con los yukatas lo hace más bonito aún

El señor de azúl era el que mejor lo hacía, menudo campeón

Un recoveco de Tokyo, un sitio nada conocido... momento chulo, este

A parte de las abuelas, fijaos en los niños del fondo, que aunque no se sabían los pasos, lo intentaban y se lo pasaban pipa!

Ahí en lo alto estaba la maese tamborilera

Míralas qué guapas!!! durante el baile, van dando vueltas al kioskillo este de la del tambor


¿Os acordáis del maravilloso video en el que volvía de Karate? ¿O el de los fuurins? Pues en este que grabé, se ve más o menos lo mismo, jajaja. Pero estoy seguro que el ambiente lo podéis sentir igual...

Por cierto, el sábado me compro cámara de video que espero que tenga modo noche pa torpes, y así le añadimos imágenes a los sonidos nocturnos que tengo a bien mostraros!










martes, 29 de julio de 2008

Que salgo otra vez por la radio!!


Hoy de cinco a seis de la tarde, junto con otros vascos que viven por ahí por el quinto pino (yo estoy en el decimotercero).

Así que haremos la jugada de la otra vez, a ver si puedo grabarlo y luego os pongo las tontás que tenga yo a bien decir con mi habitual sabiduría. Con un poco de suerte no se me mete un grillo en el teléfono como la última vez.

Desde aquí también se podrá escuchar online.

Ay que nervioss!!

Actualización: grabao!!! Os lo podéis bajar de aquí:


Mil gracias señores de la radio!!




Uniendo ilusiones

Tardes de verano sin mucho que hacer, ilusiones, dibujos, bocetos, encuestas con los amigos, cervezas por la noche delante del ordenador, muchas veces a solas.

Problemas, disgustos, apoyo, nuevas ideas, primeras ventas, alegrías, locuras. Momentos plasmados en fotos que sólo dejan intuirlos, aunque los definen a los ojos de los que los vivimos.

Más problemas, muchas lágrimas, palabras dichas sin pensar, sentimientos obligados a ser callados.

Un viaje largo, mucho, tan largo que se sigue alargando. Pena y emoción al mismo tiempo. Redescubrir un mundo olvidado, quizás demasiado idealizado. Frustración.

Dolor.

Cartas escritas pero nunca enviadas.

Soledad.

Desamparo.

Luchar por el día a día, encontrar retazos de felicidad entre la rutina, tratar de buscar un sitio en un lugar en el que estás fuera de lugar.
Sentimientos que se escriben para personas desconocidas. Esperanzas que no se pueden cumplir, sueños que se evaporan.

Encuentros. Amigos. Personas nuevas añadidas a una vida que se siente a veces demasiado vieja, y a veces demasiado jóven. Difícil encontrar la edad que corresponde con la mente tan nublada.

Nuevos proyectos, nuevos problemas, más emociones. A veces lágrimas, muchas veces sonrisas, siempre nostalgia encallada en algún lugar entre la garganta y los ojos.

Muchas ideas, muchas ilusiones. Una luz en el horizonte que siempre ha estado ahí, como el deseo de ser feliz mientras los dibujos y las prendas se van sucediendo, mientras este diario mío lo van leyendo más y más personas.

Experiencias que se viven a costa de no vivir las que hubiesen correspondido, que son ya momentos que se han perdido.

Todo esto es Ikusuki. La historia de dos personas que crearon este mundo uniendo sus ilusiones, a veces a destiempo, y que han sabido llenarlo de vida a pesar de la distancia. Aunque a veces el mar de sentimientos de este, nuestro mundo, se tenga que desbordar y tardemos un poco en arreglarlo.

Para ello, a mi ahora sólo se me ocurre, Bea, darte las gracias. No sólo por todo lo que haces por Ikusuki, sino por ser la persona que más me apoya, que más me ayuda, que mejor me entiende aunque a veces no nos entendamos.

Por fin he encontrado la excusa para meterte en el mapa...





lunes, 28 de julio de 2008

Prohibido fumar en la calle

Está mal visto fumar por la calle, hay algunos rincones, algunas zonas específicas donde se concentran todos los fumadoiros ahí a darle al piti. Este cartelón me lo encontré ayer en Shinjuku:

Este bien que se han preocupado por traducirlo a inglés!!





domingo, 27 de julio de 2008

El edificio ondulao

Que está en Shinjuku, donde me he ido hoy a dar una vuelta, por cierto, qué poco me gusta a mi este sitio, es como sucio, insano... no sé, no me gusta ná.

Bueno, aquí van las fotacos:

El edificio ruffles matutano!! ondulao como él sólo

Me gustaría ver cómo resbala el agua si llueve mucho... igual se puede hacer surf o algo!

Desde las ventanas que sobresalen menos se puede jugar a intentar meter cosas en las que sobresalen que están más abajo, jajaja



Aquí más ikuarquitectura:





sábado, 26 de julio de 2008

Pero qué guapas y repeinadas!!

Myriam que se pasó por la Euskal Encounter, y aunque hubo una boda de por medio, no se olvidó de llevarse la cámara y regalarnos esta foto con el cienpiés:

Me dijeron que habían visto a una chica con el cienpiés, jajaja, mira quién era!! Gracias Myriam!!!

Pero es que luego Txaritxu, la que acuñó el término Chupabolsa y con la que compartí experiencias como ir al Ikea de Tokyo, fue y se sacó también un par de fotacos desde los Madriles también con el cienpiés:

Txaritxuuuu qué ilusión verte!!! Aunque la piscina no tenga agua, cómo mola!!!!

Miralá que maja, jaja, teníais que verla pidiendo ketchup en el Mc Donalds en Tokyo, jaja


Y Nagore, la chata más chata de todo el chatomundo, se nos fue a Amsterdam y Toledo (esperamos que no en el mismo día) y se nos afotó con la Tokei y el cienpiés:

Nagoreee cuidado con la bici esa radiactiva que tienes detrás!!! que echa brillo!!

Y he aquí a dos Don Quijotes... ¿con cual de las dos faldas os quedáis?


¡¡¡¡Vaya cómo vienen las ikuchicas!!!!
Mil gracias Myriam, Charo y Nagore!!
¡¡¡¡Con lo sólo que estoy yo aquí!!!!

Estáis fichadas, a ver si os encontráis!

Ver mapa en gordo