viernes, 12 de septiembre de 2008

Extraaa extraaa

Publicaciones Ikusukiiiii, extraaaaaa

¿Os acordáis del trabajo de las estrellas? ¿Y de la casita de madera?, pues Cris se puso en contacto conmigo porque querían publicarlo, así que tradujeron ambas historias a japonés y han salido en una revista!!!! toma ya!!!

Me las ha mandado por correo y yo he esperado a tener las dos para enseñaroslas juntas, porque me hace mucha ilusión:

Encima me manda siempre chocolate dentro del paquete, gracias Cris!

La sección se titula algo así como "Japón visto por un extranjero"

Me han hecho mucha gracia los dibujos que han decorado el texto, jaja

La casita de madera...

... y la anciana que escucha enka con un té en la mano, que majaaaa. Se parece!

Y esta es la del trabajo de las estrellas, la primera que publicaron

Que también lo hicieron en castellano





jueves, 11 de septiembre de 2008

Los premios de Bitacoras

Seguro que habéis visto el botón ese de la derecha que he puesto esta tarde -->

Bueno, pues la copla es que en Bitacoras dan premios a los blogs así más salerosos, y todo depende de la gente que los vote, vamos, que no deciden ellos sino vosotros.
Así que si lo que suelo escribir: las tonterías, mis historias, mis pensamientos, mis emociones... mi vida en Japón, si todo esto os entretiene aunque sean cinco minutillos por las mañanas, entonces os tengo que pedir que me votéis.

Es un poco coñazo porque hay que registrarse y andar ahí perdiendo un poco de tiempo, así que algo os tengo que dar a cambio... aquí va mi promesa:

¡¡ Si gano, juro que grabo un video bailando en calzoncillos y lo planto aquí !!




Jodé, menos mal!

¿Os acordáis de que una vez le hice una avería ahí a una pobre lagartijina que se coló en casa?

Pues ayer me llevé una sorpresa!!!






miércoles, 10 de septiembre de 2008

Photo walk

Como todo el mundo lo hace y si no publicas al menos uno no eres nadie, yo he decidido hacer un photo walk por mi casa:

Una lámpara con un hilo colgando pa encenderla y/u/o apagarla

La almohada de reposar el melón con el niki de dormir emburruñao

La sartén de freír

La plancha que no uso nunca y el cubo de la ropa sucia

Un huevo frito

El papel higiénico en su soporte corporativo

El cubo de la basura con el pedal de levantar la tapa

La balda de los calcetines

El gilipoyas que se ha tirado el último cuarto de hora haciendo esta chorrada






¿Ya habéis visto mi centro de operaciones?

martes, 9 de septiembre de 2008

Kuro neko

Esto que leído muy rápido suena a decir el culo de Eneko, es el nombre de una empresa de transportes japonesa. Vamos, que es como Seur pero en negro y con un gato, de ahí el nombre Kuro--> Negro, Neko--> Gato. Si quisiésemos decir "El culo de Eneko" diríamos "Eneko no oshiri", que a ellos les sonaría como "El culo de un gato", pero bueno, en fin que dijo un delfín.

El logotipo de la compañía, un gato negro llevando a una cría de gato negra


El caso es que ya sabéis que aquí todo kiski va en bici, así que era de esperar que una empresa de transporte tuviese algún invento biciclístico para llevar los paquetes más pequeños a los lugares más cercanos:

Al lado de mi currelo (por poco tiempo, ñañañaja), hay una oficina y tienen esto aparcado en la calle

Que no son ni más ni menos que remolques de bastante capacidad para enganchar en la bici

Así que al que le toque, engancha el remolque con el invento ese que tienen y a pedalear!

Que tienen que echar unas piernas del copón digo yo, a nada que se den un par de paseos al día!

Ah no! que tienen truco! que estas van con batería!!! Si Perico Delgado levantase el maillot!!! tramposos!!





lunes, 8 de septiembre de 2008

De personas, problemas y prioridades

Llevo más de un año y medio viviendo sólo en Tokyo y me doy cuenta de todas las fases por las que he ido pasando durante todo este tiempo.

Al principio era una mezcla entre tristeza, miedo y a la vez emoción por volver. Redescubrir este país era excitante, me sorprendía a cada rato, sacaba fotos a casi todo y noté cómo conocer el idioma me abrió mucho más las puertas a la sociedad en la que me acababa de resumergir.

Después de unos meses, las cosas ya no eran tan increíbles, y tampoco todos los días eran tan buenos. Llegaron algunas malas experiencias, hubo problemas, pero supe enfocar mi tiempo hacía lo que realmente me importaba y acabé aprendiendo Karate de nuevo, conseguí que la empresa me pagase la mitad de las clases de Japonés y, casi sin saber cómo, empecé a intentar aprenderme los pasos de la ceremonia del té cada semana.

Tal y como yo lo veo, atravesé esa capa superficial de todo aquel que llega de nuevo a Japón para estar un poco más inmerso hasta el punto de que cuando vinieron Neki y sus amigos, me resultaba incómodo que hablasen tan alto cuando hace unos meses yo hacía exactamente lo mismo. Podría decirse que he asimilado las maneras, las formas y muchas de sus costumbres.

Pero desde hace unas semanas la rutina ha conseguido llevarme a su sucio territorio. A parte del campamento de Karate, mi vida se ha centrado en resolver muchos problemas que he tenido en el trabajo, y al llegar a casa me sentía tan cansado que sólo quería dormir y esperar a que el nuevo día fuese mejor. Me siento frustrado al estar viviendo aquí y no poder disfrutarlo. Pero me he dado cuenta que este sentimiento me era familiar, que muchas veces me ha pasado también en Bilbao. Que el día a día nos acaba superando hasta que no nos damos cuenta de todo lo que hay después, y he tomado conciencia de ello por estar viviendo en Tokyo y casi no ver Tokyo.

Además yo tengo un problema grave, y es que todo me afecta mucho. No lo puedo evitar: si tengo una discusión con alguien, me hundo aún entendiendo perfectamente que la mayoría de las veces no es importante en absoluto, pero me apago y necesito tiempo para recuperarme de una tristeza inmensa que me avasalla sin razón.

Últimamente ha habido bastantes problemas entre personas de la oficina, yo casi no me he visto envuelto en ninguno, pero, como era de esperar, me han venido afectando poco a poco hasta que ha sido mucho.

Y aunque la decisión la tomé hace tiempo, tengo que anunciar que a partir de ahora trabajaré desde casa para una sola empresa (hasta ahora estaba trabajando para dos). Así me ahorraré tener que oir a compañeros hablar de muy malas maneras a otros, menospreciar su trabajo, otorgarse méritos impropios, ocultar su ineptitud con arrogancia... Me dejarán de afectar las quejas de esas personas que sólo ven lo malo a todo y que te arrastran a su agujero negro irremediablemente con su pejiguería. No tendré que cargar con problemas de otros sobre mis hombros, ni entrar en ese juego de pretender ser más que los demás que tanto parece obsesionar a algunos de aquí.

Pero me aseguraré de seguir viendo a las personas que me importan, y haré las cosas que de verdad me hacen vivir: Ikusuki, karate, ceremonia de té, japonés... así cuando me tenga que ir de aquí podré decir que desde aquel fin de semana de septiembre, cada hora que viví en Tokyo supuso 60 minutos de ser lo que yo quería ser.

Así que ahora, desde uno de mis últimos días en la oficina, escribo esto para que me de fuerzas para acabar cuanto antes los trabajos que tengo pendientes para no tener que volver aquí nada más que para exhibir con descaro una sonrisa que les diga a todos los que aquí seguirán amargando a los demás "siempre he sido mucho mejor que vosotros, y por fin me he dado cuenta".

Y esperaré en la puerta a los que de verdad me importan para contarles, entre cerveza y cerveza, porqué mis sueños estarán, entonces, un poco más cerca.



jueves, 4 de septiembre de 2008

¿Ande anda Toscano?

Inauguramos sección!!



La despedida

El domingo, el último día, me levanté muy fresco a pesar de haber dormido apenas cuatro horas con todo el lío de hacer de okupa en habitaciones ajenas y los ronquidos de Richter. Así que, como el día anterior, tocó ir a correr hasta la playa y seguir con los juegos que serán muy para que los niños se lo pasen bien, pero anda que no se cansan las piernas, y más después de todo el tute que nos habíamos metido últimamente.



Tampoco cambió mucho el horario, después de correr tuvimos el mega desayuno, y lo que sí que tocó es hacer las maletas y bajarlas a la calle, pero con el traje de karate puesto porque había clase. Con una especie de tristeza estuve doblando la ropa en la misma habitación donde la noche antes compartí horas con Kanazawa.

La clase fue como los días anteriores: de éstas que merecen mucho la pena porque te das cuenta de cosas que no sabías pero que tendrás muy en cuenta a partir de ahora. Todo esto me va a venir genial para el examen de cinturón negro de este mes.

Y después de comer, nos montamos en el autobús. Es sorprendente cómo cambio el trato que tenía con mis compañeros en tres días. Durante la vuelta estuvimos hablando todo el rato, viendo fotos, haciendo bromas... mientras que a la ida cada uno iba a lo suyo escuchando música o viendo el paisaje. Este mismo trato se nota también en las clases y desdeluego que todo es mucho mejor ahora. He pasado de que me de mucha pereza ir algunos días a estar deseando que llegue la hora para volver a verles.

Al llegar al dojo, le dije al hijo de Kanazawa que me lo había pasado muy bien y le di las gracias, como era obligado hacerlo ya que fue él el que me animó, de hecho me animó también al campeonato y al examen de cinturón negro. Y me contestó que gracias por haber ido y que me espera el año que viene.

Ahí es cuando la lió parda sin saberlo... me dio por pensar en donde estaré el año que viene, no creo que siga en Japón, pero en mis pensamientos estará siempre este campamento que se hace todos los años en verano, y quiero creer que la vida que tenga entonces me dejará escaparme por una o dos semanas y volver a este lugar donde vivo ahora, y revivir estos tres días como si nunca me hubiese ido, y poder volver a tener que huir de la habitación porque Richter seguirá allí empeñado en confundir a los sensores.

Y seguramente hasta me haga ilusión volver a ver al franchute...









miércoles, 3 de septiembre de 2008

La mejor foto de Agosto


Uno de los niños rusos del campamento. No hablaba inglés, y mucho menos japonés, pero no hacía falta ningún idioma para saber leer en su cara que lo que estábamos viviendo estaba mucho más cerca de ser un sueño que real. 

Me gusta imaginarle contándolo a sus amigos allá en San Petersburgo hablando, por fin, en su idioma natal y enseñando con orgullo ésta y muchas otras fotos que certifican que el sueño fue real.

Y me emociono al pensar en el momento en que yo haré lo mismo...






Otros momentos que esperan su turno para ser contados:





lunes, 1 de septiembre de 2008

Campamento de Karate: el día grande

Ayer lo dejamos en que nos fuimos a dormir pronto, bueno, la verdad es que no es tan verdad... Kojima san es un liante del copón, y anduvimos haciendo el tonto por las habitaciones un buen rato después de que todo el mundo se fue a dormir. Cuando ya nos cansamos de hacer el giliflautas, nos fuimos a la habitación donde resulta que estaba el franchute viendo las olimpiadas a las 2 de la mañana, que es que el tío es más rancio que darle una pandereta a Mercedes Milá!!

Así que nos tiramos en el suelo a dormir, y yo me quedé como un tronquito de pepsicola... hasta que empezó Kojima su concierto en Ro menor, la madre que le parió cómo roncaba, como le ponga la misma fuerza para pegar puñetazos mejor me aparto!. Eché mano del ipod y me debí quedar sobao entre canciones de Sabina, porque a la mañana siguiente tenía un auricular enredao entre el brazo derecho, y el aipoz sin batería por ahí tirao.

Y tocó diana a las seis para ser más exactos... después de librar algún que otro combate con las legañas (ganaron ellas), aparecimos en la calle todos sobaos vestidos de cualquier manera y empezamos a calentar en círculos. ¿Os he dicho que era a las seis de la mañana?, ah, vale, que no me acordaba.

Después empezó el correteo hasta la playa, y allí el profesor se dedicó a hacer una serie de juegos de estos de esprintar, de saltar a la rana, de llevar al compañero a kutxus y así. La cosa estuvo divertida, pero no eran horas, hombre. Y al acabar, hicimos un poco de Karate en la playa, y desfilamos para la habitación porque en media hora tocaba el desayuno. Fue decir esta palabra y apretamos el ritmo como campeones!

El de las playeras verdes cantosas es un servidor. Corriendo vooooyy, cansado vengooo

Qué recuerdos de cuando jugaba en la escuela a churro va. Churro vaaaaaa!! plof, espalda tronzada!!

Jaja, vaya trazas de Van Damme estoy hecho!

Efectivamente, pobre niño el de la derecha cargando con su profesor!!

Yo de verdad que no se cuanto pude comer, me rellenaba el cuenco de arroz cada nada y no dejé ni una célula de una cosa cruda que había allí y que no quise ni preguntar, qué manera de zampabollear! y eso que yo normalmente desayuno un café y tiro por lo segao!

La verdad es que cada vez que comía algo, a mi me sabía a gloria. Ahora entiendo a Goku!!

Pero lo mejor viene que hora y media después tocaba clase de Karate, la segunda en menos de 14 horas y con unas carreras de por medio... pero aún así, se hizo igual de ameno e interesante que la del día anterior con Kanazawa explicándonos todo con mucho detalle y su hijo yendo uno por uno corrigiéndonos. La clase duró dos horas, pero a mi me dio la impresión de que acabó super pronto.

Aunque empezábamos la clase todos juntos, al final los mayores nos separábamos

Y los niños tiraban por otro lado, al loro con el del medio de la foto y su patada!

Y aquí la panda'l tigre. El de la izquierda es rusky, yo Zalluco y el resto del país, como los pimientos!

Después fuimos a comer, que aunque parezca mentira yo tampoco dejé nada en los cuencos, y a la tarde nos fuimos a la playa donde a pesar del día tan malo que nos hizo lloviendo a ratos, nos lo pasamos muy muy muy bien: nos bañamos, nos pegamos, hicimos el vaina, Kojima san hizo el vainón, el franchute soseó a placer como él sólo, y cuando estábamos en lo mejor van y sacan unas sandías y se ponen a jugar con los chavalotes a pegarle con un palo mientras tenían los ojos tapados!!!

Pedazo de sandiotas, por cierto, para que digan que en Japón no hay fruta

Uno le metió un palazo que dejó a la sandía en cuatro cachos!! y qué fresquita estaba!

Hasta flotadores teníamos! los domingueros karatekiles!! osssss!!!

¿Y después de la sandiada qué vino? Pues una barbacoa en la misma puerta del Ryokan!!!! allí todo kiski asando carne, verduras, bebiendo cerveza, riendo... menudo ambientillo que había montado. A mi se me puso un chaval al lado y no me dejaba de decir que qué bien hablaba japonés, jaja, y eso que lo único que hacía yo era comer y decir oishii!!

Los niños se peleaban por llevarle comida a Kanazawa, jaja, qué majos (hecho para nada reflejado en esta foto)

Ulifresh todo el que queráis, pero la cerveza ni tocar!! que no os vea yo, eh???

¿Y a la noche qué pasó? pues que nos fuimos a la playa porque habían traído bengalas y fuegos artificiales y allí estuvimos montando más cirio todavía en la oscuridad de la noche. Los chavales se lo pasaban bomba corriendo por la playa pegando gritos con las bengalas en la mano, y nosotros más intentando echarle chispas al franchute, jajaja. Que diréis: "pobre hombre", si si, menudo fiera está hecho el Miterrán, a mi casi me saca un ojo!!

Nos lo pasamos nosotros mejor que los chavales casi seguro!

Aunque yo llegué a casa con el niki estilo gruyere!! esas chispas!!

¿Es o no es un enrollao?

Un día tan... no se cómo describirlo, de tantas cosas que hicimos, de tanto que nos reímos a la vez que aprendíamos... es como si no fuese posible que volviese a haber otro día igual. Me lo pasé como hacía mucho tiempo, como cuando iba a alguna excursión con la escuela, como si volviese a ser niño otra vez.

Pero luego es cuando ya nos fuimos a la habitación más grande donde nos juntamos todos, casualidad que era la nuestra, y allí es donde Kanazawa nos estuvo contando entre vaso y vaso de un sake carísimo, toda una serie de historias maravillosas.

¿Momento irrepetible? ¿volveré algún día a un campamento de éstos? igual si, ¿no?

Aquello duró horas, y aún cuando él se retiró, todavía siguió la velada con todos hablando con todos, cambiándonos de sitio... menos el franchute que no hacía más que decir a la gente que se fueran que tenía sueño, menos mal que nadie le hizo caso. Si es que hay gente que tiene callos, otros tienen granos y nosotros tenemos al mesié baguette! hay que aceptarlo!

Adivinad quién es Kojima san y quién es Mr. Salero!! Mundo de contrastes este, amigos!!

No me pude aguantar, esto es así... la réplica bilbaína!

Esta foto me encanta, jajaja

Y ya cuando todo acabó, cuando estábamos que no podíamos con los párpados, nos metimos a dormir. Y en esta ocasión no fue Kojima, sino otro compañero que vino ese día y que pudiera ser que durmiese como los angelitos, pero coincide que no. El tío no es que ronque en decibelios, es que ronca en Richter. Cuando va a dormir avisa a los de los terremotos para que bajen el sensor y no de falsas alarmas. Os juro que puse el ipod a tope y aún así seguía escuchándole!!!

Así que cuando coincidió que era la misma hora que la última que decía Sabina en el estribillo ese de "y nos dieron las diez y las once y las doce y..." yo salí de exploración en calzoncillos por el Ryokan pensando seriamente en dormir en la calle. En estas que me encontré con las llaves de otras habitaciones y echándole un par de webos, cogí una y me metí en la más alejada y pequeña que había. Pero como me quedaba un poco de vergüenza, pensé que no era plan en estropear unas sábanas, así que volví de puntillas a entrar en donde el Yeti (ahora que lo pienso habría dado igual si entro con catiuscas), cogí el móvil, doblé el futón con almohada y todo y me piré a mi nueva suite de verano. Tiré todo en el suelo, cerré la puerta dejando la llave en su sitio, y puse la alarma a las cinco de la mañana.

Ese es el futón que arramplé hasta la otra habitación, tsss, es secreto, eh?

Dormí mis cuatro horitas como un campeón y después volví a mi habitación a dormitar la última. Me hizo muchísima gracia saber que a la mañana siguiente nadie se había enterado de nada, y cuando Eiffel le dijo a Richter que roncaba y este dijo que no, yo casi me muero de la risa!!!

Y ya sólo nos queda un día!!!!

El día grande tal cual lo vió mi cámara: