Inari
Le estaba yo diciendo a Flapy:
- Oyes, que yo es que no he ido a Osaka todavía y me apetece verlo más que Kyoto que ya estuve
Y me contestó:
- Tu chato hazlo caso al tío Fla, y mañana sábado te vas por la mañanita temprano a Uji, y después arrancas para Inari que ya verás como sales encantado
- Pero Fla, que...
- Ni Fla, ni flo, ni flu!
Y dicho y hecho, me fui derecho. Uji fue una auténtica gozada, y de Inari lo único que sabía es que había un montón de puertas Torii de esas rojas puestas todas seguidas.
Yo llegué allí y vi una calle muy grande, y dos policias hablando, estatuas de zorros y un templo cuco, pero tampoco de estos de decir "ala que templaco!":
Pero es que de repente aparecieron allí puertas rojas, muchas, muchísimas y un camino a seguir.
Después de sacar más fotos que uno que sacó muchas, tiré a andar por ese camino y llegué a un sitio donde vendían amuletos y tablillas de esas donde escribes tus deseos y las cuelgas allí mismo. ¡Pero estas eran más divertidas!, resulta que tenían forma de cara de zorro y la copla es que le tienes que pintar una cara !!! Luego ya si eso escribes el deseo por detrás. Mirad mirad:
Después seguí andando y el camino empezó a convertirse en cuesta, y la cuesta en cuestaca... y cuando me quise dar cuenta estaba en medio del monte con una sudada del copón. Yo que me esperaba un templo con muchas puertas rojas de estas, y resulta que me apuertaron todo el monte!!!
El tío Fla me adoctrinó antes de ir: que sepas que las puertacas están patrocinadas, es decir, que las pagan las empresas para obtener la bendición, o suerte o no sé que me dijo justo. Así que los kanjis tan bonitos que están escritos no son más que el nombre de la empresa por un lado, y la fecha por el otro...
Digo yo que eso caducará, es decir, una empresa pagará por un tiempo y después lo quitarán, porque me encontré algunas viejas puertas desmontadas:
Y aventuro, supongo, farfullo yo que serán reemplazadas por otras nuevas que vi por allí, tan nuevas que hasta estaba el maese pintor dándole una mano de procolor:
Pero no hace falta ser una empresa para obtener la bendición, o la suerte, o lo que fuera que fuese. Si uno quiere, también se pueden comprar puertas chiquitillas y dejarlas por ahí colgadas:
Fue bonito no saber que era un monte y hacerme todo el camino esperando llegar a un templo para que cuando me diese cuenta estaba viendo Kyoto desde arriba. Creo que voy a hacer esto mismo a partir de ahora... leer muy por encima las excursiones que vaya a hacer para llevarme más sorpresa después. Aunque también puede tener su punto malo: y es no haber visto todo lo que habría que ver por ikuignorancia.
En fin, de todas formas, el escenario fue de los más impresionantes y preciosos de los que me he encontrado en Japón chim pón:
