martes, 26 de febrero de 2008

El chico del chandal azul

Después de unos meses yendo a Karate, empezó a venir un par de veces por semana un chico en chandal. Es una persona especial: hace ruidos con la boca, habla sólo y en su cara siempre hay una mueca que yo definiría como una sonrisa triste.

Las clases duran hora y media, pero él sólo está los primeros 45 minutos, justo justo hasta el descanso. Nunca le oirás un "oss", ni tampoco le verás saludar a nadie. Él sólo llega con su chandal azul, se quita la chaqueta y hace lo que buenamente puede mientras sonríe y habla en voz baja sin parar.

Sin parar... Esto es precisamente lo que quieren conseguir con él, que se pueda parar quieto. De alguna manera, su cuerpo se está siempre moviendo, es una especie de tic nervioso que se concentra especialmente en su brazo derecho.

Todo el mundo le tiene un gran respeto, menos una vez que unos niños se rieron de él de esa inconsciente forma que sólo ellos saben. Aunque él los ignoró, como nos ignora al resto.

Mientras nosotros tratamos de ser más rápidos, de hacer las cosas mejor, de levantar más la pierna, él sólo anda para alante y para atrás. Sigue nuestros pasos, más por quitarse del medio que por tener ningún interés en aprender Karate. Se nota a la legua que viene obligado, seguramente sus padres hayan hablado con los profesores y hayan llegado a la acertada conclusión de que esto le viene bien.

Y cuando el profesor anuncia el descanso, la mayoría entra en el vestuario a beber un poco de agua, o a secarse el sudor. Yo me quedo, porque me emociona ver lo que pasa: el profesor obliga al chico a ponerse delante del espejo, y, con voz firme, le ordena hacer una serie de movimientos básicos. Él sonríe más, aunque no es porque esté pasando un buen rato, sino de nervios, y hace lo que puede. Pero la parte más dura es cuando el profesor le ordena estarse quieto mirando al espejo. Él no puede, su brazo tiembla, sus ojos se van al reloj que está encima de la pared, al suelo, a cualquier lugar. "Mírate a los ojos" le grita el profesor, y él lo intenta durante algunos segundos, hasta que se le olvida.

Sé que la firmeza y las maneras del sensei son fingidas y estoy seguro de que les cuesta actuar así, pero de no hacerlo, sería imposible mantener su atención.

Hoy, después de muchos meses, me he dado cuenta de que ha conseguido estarse quieto como medio minuto. A nadie le ha parecido importar, pero yo lo he visto y el profesor también. Me habría encantado comentarlo con alguien en el vestuario, pero por alguna extraña razón, nadie habla nunca de él.

En ese pacto entre sus padres y los profesores, están intentando que su cuerpo vaya un poco menos por libre.

Y me alegro en el alma de que lo esté consiguiendo.





12 Ikucomentarios by la patilla
epelde dijo...

Eso se llama superación personal, y normalmente cuando lo vemos en directo nos enseña lo idiotas que somos en el día a día. Gran post!

Bea dijo...

Gracias por estar tan atento a esas pequeñas cosas de la vida que a tí no te pasan inadvertidas y nos cuentas con tanto acierto.
Ganbante Oskar-chan. Tu puedes con todo!

Neki dijo...

Alguna vez quedais los de karate a tomar algo depues de las clases, en plan nomikai?

Winnie dijo...

Una gran historia, di que si... y muy tierna. Pobre chaval!!! se merece toda la admiracion del mundo el conseguir estar quito un minuto....

Por cierto, el otro dia con lo del chocolate, no comente nada porque ultimamente no tengo tiempo ni para ir al baño... jejeje. Vi en las noticias, que en japon habian sacado una cerveza de chocolate o con sabor a chocolate... para el dia de San valentin... asi que cuando quieras la pruebas y nos cuentas a que sabe eso, vale??

Un besazo de los dos

Nagore dijo...

A mi me habría salido espontaneamente un aplauso... me imagino que él también se daría cuenta que lo había conseguido. Aunque solo fueran segundos para él sería un logro tremendo...
Me alegro que estuvieras ahí, demuestra muchas cosas...
Eres un chato muy chato... Ese Oskar-chan como muy bien dice Bea...

Bea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
triki dijo...

Bonita entrada, siempre me sorprendes por fijarte en gente que pasa desapercibida o directamente ignoramos el resto.
Un saludo

zordor dijo...

Buenisimo post tio :D me ha encantado de verdad :D sigue así cada vez tu blog es más interesante.

Toscano dijo...

Epelde, pues si, muchas veces tenemos problemas que no son nada comparado con lo que otros tienen que afrontar...

Bea, de nada, gracias a ti por dejar siempre comentarios y animarme, eso si que es de agradecer, o como dirían aquí、ありがたいですね

Neki, pues ha habido un par de ocasiones. Una fue porque si, me avisaron y fuimos todos. Y la segunda fue porque el chico de Castellón se marchaba. Pero vamos, no es lo habitual.

Winnie, ni idea sobre la cerveza esa, pero no me extrañaría un pelo de Constantino Tomillo de que existe!

Nagore, la verdad es que dudo que él fuese consciente... está más en su mundo intentando pasar el rato que otra cosa. Pero la verdad es que está progresando, aunque él no lo sepa.

Triki, Zordor, mil gracias.

Así da gusto escribir posts, cagüen el demonio colorao!!!

Gracias chatines!

Neki dijo...

Te lo preguntaba pq ese medio minuto podria ser un motivo de festejo (por lo menos para el) o un tema a comentar en una reunion de este tipo.

Lupin III dijo...

Poca gente se fijaría en estas cosas... y gracias a ti, quiza unas 200 personas se fijen más de ahora en adelante

Alan dijo...

Qué detalle, eres muy perceptivo. Me impresionan los buenos sentimientos que tienes hacia él, y lo que valoras el progreso del chico. Te admiro por eso, en serio.

Saludos :-)




¡Ay madre, que de letras!
¡Tengo miedo!



Buuuuuuuuuurp!